A los 25 años brotó mi psoriasis mientras estaba de Erasmus en Salerno (Italia).
Si no sabes de qué va la vida Erasmus, te lo resumo: alcohol, noches locas, mucha pizza, pasta y trasnochar.
Resultado: brotan mis antecedentes de psoriasis a mis 25 años en pleno Erasmus italiano.
Después vino el hipotiroidismo de Hashimoto y más tarde la endometriosis (que, como a muchas, tardaron años y más de 10 ginecólogos/as en darse cuenta y diagnosticar).
Además, durante más de 7 años, infertilidad.
Por todo ello empecé a estudiar nutrición, PNI, a leer todo tipo de libros y a hacer todo tipo de protocolos, aunque ya trabajaba como psicóloga clínica.
Hice muchos ayunos solo a agua (uno de ellos llegó a 7 días), probé la macrobiótica, el vegetarianismo, la cetogénica, la AIP, la Seignalet… de todo.
Pero antes de todo esto ya hacía algo que me funcionaba cada primavera.
Algo que ya hacía mi abuela y las mujeres entendidas de plantas de mi pueblo: el detox hepático de primavera.
Un detox con plantas que se recogían en una luna concreta, con las que hacíamos una novena según a sol y sombra y que luego tomaba durante 9 días.
Un protocolo con plantas detoxificantes o “limpiadoras de sangre”, como ellas lo llamaban.
Me fue tan bien para mi psoriasis, piel y energía lo que experimente que lo empecé a hacer cada primavera durante años.
Luego empecé a estudiar y probar con otras plantas, a incluir protocolos de alimentación terapéutica, después suplementos concretos, a mezclar protocolos y a trabajar según la luna.
Hace más de 15 años que empecé a interesarme por los procesos de depuración, pero no desde lo que vemos ahora en redes: zumitos detox, dietas hipocalóricas o productos de compra que valen un pastón.
No.
Yo vengo del campo, he nacido entre romero, tomillo, olivos y algarrobos y siempre me ha interesado la sabiduría de las plantas tradicionales y de estación, de lo que encontramos en nuestro huerto y de lo que la naturaleza y su energía en primavera nos brinda.
Ese conocimiento ancestral fue el inicio de todo.
Y desde ahí, cada año en primavera, he hecho una depuración hepática.
Para mí es parte de mi rutina de autocuidado anual.
¿En qué noté mejorías?
- En mi psoriasis: durante el detox hay crisis curativa casi siempre y, después, verano sin rastro de psoriasis todos los años.
- Hipotiroidismo: bajada de medicación post detox por mejora de la conversión de la hormona tiroidea y eficiencia hormonal (actualmente no tomo medicación gracias a otro protocolo mitocondrial; de eso también hablaremos dentro del programa).
- Endometriosis: con endometriosis es fundamental trabajar bien la optimización de la eliminación de tóxicos y hormonas por parte del hígado.
- Fertilidad: me quedé embarazada de forma natural después del detox de primavera de 2025. ¿Casualidad? No lo creo. Seguro que el detox sumó a que mi cuerpo estuviera más preparado y receptivo para un embarazo. Es fundamental hacer este trabajo antes de embarazo o después de una FIV para prepararte para una transferencia.
Esta ha sido mi experiencia, pero tengo decenas de testimonios de mi anterior programa “Florece con la primavera”.
Decenas.
Mujeres que cuenta como bajaron medicación por mejora de la función tiroidea, mejora del acné y el estado de la piel, recesión de psoriasis, mejora en salud mental, fertilidad, salud hormonal, metabolismo y recomposición corporal.
Si hay algo que puedes hacer para mejorar tu salud, el apoyo hepático anual es esencial.
Un básico que no te puedes saltar.
Por eso llevo haciéndolo tantos años y, año tras año, he ido afinando el protocolo, entendiendo mejor el cuerpo, ajustando la alimentación, integrando nuevas herramientas y simplificando lo que realmente funciona.
Lo que he visto en mi cuerpo y en el de mis clientas en estos años no es teoría.
Es fisiología y son resultados claros: el hígado es esencial.
Es el órgano que regula, filtra y sostiene gran parte de los procesos del cuerpo. Cuando el hígado está saturado, todo se resiente. Cuando el hígado funciona bien, todo empieza a recolocarse.
Repito: después de muchos años haciendo este proceso, el año pasado, tras mi detox de primavera, al mes me quedé embarazada.
Primavera es la estación donde hay más embarazos, por algo será que es el momento de apareamiento del año para los mamiferos.
Además según la medicina tradicional china, es el momento del hígado. Es una estación donde el propio cuerpo tiende de forma natural a la limpieza y a la activación de los órganos emuntorios.
Por eso en primavera muchas personas experimentan síntomas como cansancio, irritabilidad, problemas digestivos, brotes en la piel o sensación de desajuste.
No es que el cuerpo esté peor, es que está intentando depurar, pero no siempre tiene las herramientas para hacerlo de forma eficiente.
Aquí es donde tiene sentido acompañarlo.
Y de todo este recorrido nace el Reto 21 Días Detox Hepático Primaveral.
Este es el protocolo que más veces he hecho en mi vida, el que más he probado, ajustado y repetido, y también el que más resultados reales ha dado en las mujeres que lo han hecho.
No es un detox líquido ni una propuesta restrictiva sin sentido.
Es un enfoque estructurado basado en nutrición terapéutica (la base real del proceso), acompañado de plantas (infusiones o extractos) y suplementación opcional.
Porque lo que comes y lo que dejas de comer durante este proceso es más importante de lo que parece.
Este año, además, lo he simplificado.
Antes era un programa más largo, con más contenido y más teoría (“Florece con la primavera”), pero la realidad es que información hay de sobra. Lo que falta es estructura y pasar a la acción.
Por eso este año he rediseñado el programa para que, durante 21 días, tengas claro qué hacer y lo hagas acompañada.
- El programa se estructura en 3 semanas, del 13 de abril al 3 de mayo.
- Incluye una masterclass inicial para prepararte unos días antes de empezar y una masterclass final para cerrar el proceso. Ambas quedan grabadas.
- Tendrás 3 planificaciones nutricionales semanales, sencillas, adaptadas a la primavera, pero con un enfoque claramente terapéutico y detoxificante.
- Una guía clara sobre cómo utilizar plantas, infusiones, extractos y suplementación si decides incorporarlos.
- Y algo que para mí es clave: el grupo de Telegram.
Un espacio donde compartir el proceso día a día, resolver dudas y sostener el compromiso.
Porque esto no va de hacerlo perfecto. Va de hacerlo.
Este protocolo lo puedes hacer de tres formas:
- solo con alimentación terapéutica
- con alimentación terapéutica y plantas
- con alimentación terapéutica, plantas y/o suplementación
La base es siempre la alimentación.
Este proceso es especialmente interesante para ti si:
- Has pasado el invierno con infecciones o bajadas de energía, si sientes fatiga, digestiones pesadas, hinchazón, niebla mental o dificultad para concentrarte.
- También si tu piel refleja desequilibrios, si hay inflamación, retención, dificultad para regular el peso o desajustes emocionales.
- Y muy importante, si estás en búsqueda de embarazo o vienes de una FIV u otros tratamientos hormonales que suponen una carga importante para el hígado. En estos casos, hacer un detox hepático previo es una herramienta muy valiosa dentro del proceso de preconcepción.
Este no es un reto más.
Es un protocolo que forma parte de mi vida desde hace años y que sigo repitiendo porque sé lo que hace.
Este año yo no lo voy a hacer con plantas ni suplementación porque estoy en posparto, pero eso no cambia lo que sé sobre este proceso ni el potencial que puede aportarte a ti.
Las inscripciones están abiertas hasta el 12 de abril a las 23:59 h.
Después cierro y no volverá hasta la próxima primavera.
Si sientes que tu cuerpo necesita ordenar, limpiar y recuperar la dirección, este es el momento natural para hacerlo y hacerlo cada año es un gran regalo para tu salud.