Soy Dúnia Mulet.
Tengo 42 años, una hija de 7 meses y llevo desde 2009 acompañando a mujeres como psicóloga clínica y, después, también como nutricionista y PNI especializada en fertilidad y salud hormonal femenina.
He visto cientos de casos en consulta.
Pero lo que te interesa no es mi currículum.
Lo que te interesa es esto:
YO TAMBIÉN HACÍA “TODO BIEN”.
Cuidaba mi alimentación.
Trabajaba mi salud mental.
Comía antiinflamatorio.
Me suplementaba.
Miraba analíticas.
Leía.
Probaba.
Ajustaba.
Había hecho prácticamente de todo.
Y aun así había una pieza que durante mucho tiempo no ocupó el lugar que debía.
LA FUERZA.
Cuando empecé a entrenar fuerza de verdad, algo cambió.
Cambió mi composición corporal.
Cambió mi energía.
Cambió mi cabeza.
Cambió mi disciplina.
Cambió cómo me veía y cómo me sentía.
Y coincidió con una etapa de mejora profunda de mi salud metabólica y hormonal: mi tiroides se estabilizó, mis síntomas autoinmunes mejoraron y, después de 7 años de infertilidad, tratamientos y pérdidas, me quedé embarazada de forma espontánea a los 41 años.
No te estoy diciendo que levantar pesas sea una fórmula mágica para regular una tiroides o conseguir un embarazo.
Te estoy diciendo algo que para mí fue mucho más importante:
EL ENTRENAMIENTO DE FUERZA FUE UNA DE LAS PIEZAS QUE MÁS TRANSFORMÓ MI VIDA.
Y por eso hablo tanto de él.
Porque para mí la fuerza no sirve solo para “estar tonificada”.
Sirve para construir:
más músculo
más salud metabólica
más autonomía
más estabilidad mental
más capacidad de acción
y un cuerpo que envejezca fuerte, no simplemente pequeño.
Por eso creé Club Espartanas.
Un espacio de entrenamiento de fuerza para mujeres que quieren sentirse fuertes por fuera y por dentro.
Y también por eso escribo correos casi a diario.
Hablo de nutrición, metabolismo, hormonas, fuerza, psicología práctica, suplementos y vida real.
Pero no como una Wikipedia.
Te cuento lo que pruebo, lo que me funciona, lo que veo cada semana en mujeres reales dentro de mis programas y lo que muchas veces nadie te explica claro porque es más fácil venderte una solución rápida que enseñarte a entender tu cuerpo.
Aquí no te voy a escribir bonito para que guardes el correo y sigas exactamente igual.
Quiero sacudirte un poco.
Hacerte pensar.
Y ayudarte a tomar mejores decisiones sobre tu cuerpo, tu cabeza y tu salud.
Sin postureo.
Sin complicarlo.
Para mujeres reales.
Y sin guardarme lo importante para vendértelo después.
Si te apetece sentarte conmigo a tomar un café —de especialidad, obviamente— y que te cuente de tú a tú lo que estoy viviendo, aprendiendo, probando y pensando, deja tu email abajo.
Yo pongo el café.
Nos vemos dentro.